Doctors recommend mRNA vaccines for people with autoimmune deficiencies



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People with autoimmune deficiencies face serious illness and possibly death should they contract COVID-19 and are encouraged to get vaccinated, despite questions over its effectiveness in the population.  

Doctors expressed frustration over the lack of testing available to measure the immunity levels in their vaccinated patients, but agreed some protection is better than none.

“The COVID vaccination is definitely recommended for patients with rheumatologic and autoimmune disorders, particularly since these patients are considered to have a higher risk for hospitalization and worse outcomes from COVID itself compared to the general population,” said Dr. Marwan Haddad, medical director of the Center for Key Populations with Community Health Center Inc.

Haddad said those who should avoid the vaccine are people who have allergies to any ingredients in the vaccines. Those with autoimmune deficiencies should consult with their providers about when to get the shot. 

Patients who suffer from an autoimmune disease have an overactive immune system that attacks itself, experts said. This family of illnesses includes SLE (systemic lupus erythematosus), rheumatoid arthritis, multiple sclerosis, inflammatory bowel disease, and Type 1 diabetes, among others. 

Many local doctors are taking vaccine guidance for autoimmune-deficit patients from the American College of Rheumatology (ACR)  which released its recommendations in February. 

“Although there is limited data from large population-based studies, it appears that patients with autoimmune and inflammatory conditions are at a higher risk for developing hospitalized COVID-19 compared to the general population and have worse outcomes associated with infection,” said Dr. Jeffrey Curtis, chair of the ACR COVID-19 Vaccine Clinical Guidance Task Force. “Based on this concern, the benefit of COVID-19 vaccination outweighs any small, possible risks for new autoimmune reactions or disease flare after vaccination.”

Doctors typically recommend the messenger RNA vaccines made by Pfizer-BioNTech and Moderna over the Johnson & Johnson shot. The mRNA shots contain a fragment of mRNA that directs cells to make a specific spike protein that mounts an antibody response to the actual virus. J&J utilizes a weakened virus in its vaccine. 

“We don’t like giving weakened virus to people with immune disorders,” said Dr. John Magaldi, specialty chief of rheumatology at Hartford HealthCare. 

Unfortunately, both the Pfizer and Moderna trials excluded volunteers on immunosuppressive therapy but because of the sheer size of the clinical trials and the millions of doses distributed globally, doctors are able to extrapolate results and develop best practices.

If there was a problem with flare ups, it would have appeared by now, Magdali said. 

Autoimmune deficient patients want to get their vaccines when their immune system is strongest, which means delaying certain medication and immunosuppressive therapies a week to several weeks.  

For now, the main consideration for patients with autoimmune or rheumatologic diseases is the timing of the vaccine. The primary recommendation from the ACR is to delay certain medications for one week after vaccination. Withholding the medication can increase the vaccine’s chances of success.

“One of the challenges presently is we don’t have a test to measure vaccine antibodies,” Magaldi said. “We can test for COVID antibodies if you had COVID. But to measure vaccine antibodies, it’s not readily available. It’s all a guessing game if they are immune compromised.” 

Magaldi and other specialists have not seen too many cases of disease flareups following vaccination beyond the normal side effects.

If someone has lupus, for instance, and the lupus is attacking the kidney, doctors might delay the vaccine. But there have been plenty of rheumatoid and lupus vaccinations without evidence of flareups.

“A lot of our patients have been vaccinated,” Magaldi said. “The ones that haven’t said they are concerned about side effects. They should be equally nervous about getting COVID infection. COVID is a life and death difference.” 

Doctors and scientists hope to learn more about the vaccine and levels of protection in autoimmune-deficient patients and risk of flareups as time goes on.

“It’s just like they’re studying it in kids,” Magaldi said.”There is now a database of 200 million. That’s a good-sized database. if there was something with an autoimmune response we would have had it by now. You’re not in the starting gate.” 

mgodin@record-journal.com

203-317-2255

Twitter: @Cconnbiz



Las personas con deficiencias autoinmunes enfrentan enfermedad seria y posible muerte si contraen el COVID-19 y se recomienda que se vacunen, a pesar de las preguntas acerca de su eficacia en esta población.

Los médicos expresan su frustración acerca de la falta de estudios disponibles para medir los niveles de inmunidad en pacientes vacunados, pero están de acuerdo que alguna protección es mejor que ninguna protección.

“Definitivamente se recomienda la vacunación contra el COVID para pacientes con trastornos reumatológicos y autoinmunes, particularmente porque se considera que estos pacientes tienen más alto riesgo de ser hospitalizados y de sufrir peores resultados a causa del virus de COVID en comparación a la población general,” dijo el Dr. Marwan Haddad, director médico del Centro para Poblaciones Claves con el Community Health Center Inc.

Haddad dijo que los que deben evitar la vacuna son las personas que son alérgicas a algún ingrediente en las vacunas. Aquellos con deficiencias autoinmunes deben consultar a su proveedores médicos acerca de cuándo deben recibir su vacuna. Los pacientes que sufren de alguna enfermedad autoinmune tienen un sistema inmunológico hiperactivo que se ataca a sí mismo, dicen los expertos. Esta familia de enfermedades incluye LES (lupus eritematoso sistémico) artritis reumatoidea, esclerosis múltiple, enfermedad inflamatoria intestinal, y diabetes Tipo 1, entre otros.

Muchos médicos locales están recibiendo orientación para pacientes con deficiencias autoinmunes del American College of Rheumatology (ACR) el cual lanzó sus recomendaciones en febrero.

“Aunque hay información limitada de estudios basados en grandes poblaciones, parece ser que los pacientes con condiciones autoinmunes e inflamatorias tienen más alto riesgo de desarrollar COVID-19 que requiera hospitalización en comparación a la población general y sufren peores resultados asociados con la infección,” dijo Jeffrey Curtis, presidente del Grupo de Expertos de Dirección Clínica de Vacunas contra el COVID-19 del ACR. “Basado en esta preocupación, el beneficio de la vacunación contra el COVID-19 sobrepasa cualquier posible riesgo pequeño de reacciones autoinmunes o brotes de la enfermedad después de la vacunación.”

Los médicos usualmente recomiendan las vacunas de ARN mensajero hechas por Pfizer BioNTech y Moderna sobre la inyección de Johnson & Johnson. Las vacunas de ARN mensajero contiene fragmentos de ARN mensajero, el cual dirige a las células a producir una proteína espicular específica, el cual aumenta una respuesta de anticuerpos al virus. La vacuna de Johnson & Johnson utiliza un virus debilitado en su vacuna.

“No nos gusta darle un virus debilitado a personas con trastornos inmunológicos'', dijo el Dr. John Magdali, jefe especialista en reumatología en Hartford HealthCare.

Desafortunadamente, las pruebas experimentales de Pfizer y Moderna excluyeron a los voluntarios recibiendo tratamiento inmunosupresivo, pero por el simple tamaño de las pruebas experimentales y las millones de dosis distribuidas alrededor del globo, los médicos pueden concluir los resultados y desarrollar mejores prácticas.

Si hubiese un problema con los brotes de la enfermedad, ya hubiesen aparecido, dijo Magdali.

Los pacientes con deficiencias autoinmunes deben ponerse la vacuna cuando su sistema inmunológico esté más fuerte, lo cual significa que deben postergar ciertos medicamentos y tratamientos inmunosupresores por una o varias semanas.

Por ahora, la mayor consideración para los pacientes con enfermedades autoinmunes o dermatólogas es el momento en que reciben la vacuna. La recomendación principal del ACR es que postergue ciertos medicamentos por una semana después de vacunarse. El postergar el medicamento puede aumentar la posibilidad del éxito de la vacuna.

“Uno de los retos actuales es que no tenemos una prueba para medir los anticuerpos de las vacunas'', dijo Magdali. “Podemos examinar los anticuerpos de COVID si ha tenido COVID. Pero las medidas de los anticuerpos de la vacuna, todavía no están fácilmente disponibles. Es un juego de adivinanzas el saber si están inmunológicamente comprometidos.”

Magdali y otros especialistas no han visto muchos casos de brotes de enfermedad después de vacunación aparte de los efectos secundarios normales.

Por ejemplo, si alguien tiene lupus y el lupus está atacando los riñones, puede ser que los médicos posterguen la vacuna. Pero han habido bastantes vacunaciones en pacientes reumáticos o con lupus que no han tenido evidencia de un brote de su enfermedad.

“Muchos de nuestros pacientes se han vacunado.” dijo Magdali. “Los que dicen que no están preocupados de los efectos secundarios. Ellos deben estar igualmente preocupados de contagiarse con la infección de COVID. El COVID es una diferencia de vida y muerte.”

A medida que pase el tiempo, los doctores y científicos esperan aprender más acerca de la vacuna y los niveles de protección en pacientes con deficiencia inmune y riesgos de brotes de enfermedad.

“Es como los estudios que están haciendo con los niños'', dijo Magdali. “Ahora hay una base de datos de 200 millones. Esa es una base de datos muy buena. Si hubiese algo con una respuesta autoinmune, ya la hubiésemos visto. No estamos al inicio.”

Traducción por Lizandra Mejías-Salinas, Comunidad Hispana de Wallingford.

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